La Comisión de Equidad de Género del Concejo Deliberante, que preside la concejala Miriam Acosta (Juntos por Córdoba), le dio despacho favorable a un proyecto de ordenanza presentado por el concejal Héctor Carranza (Juntos por Córdoba), por el cual se procede a erigir las estatuas de Víctor Brizuela; en 25 de mayo esquina Rivadavia; Negrazón y Chaveta, personajes de la revista Hortensia, en Rosario de Santa Fe esquina con San Martín; Deodoro Roca, para cuya ubicación se faculta a la autoridad de aplicación a determinar la misma; y Fernando Albiero Bertapelle, conocido popularmente como “Jardín Florido”, en 9 de julio y Rivera Indarte.

Para hablar de esta iniciativa, que ya fue aprobada por las comisiones de Desarrollo Urbano, de Cultura y de Deporte y Turismo, estuvieron presentes Marta Bertepelle, sobrina nieta de Jardín Florido; la doctora María Teresa Puga Marín, Subsecretaria de Discapacidad, Rehabilitación e Inclusión de la Provincia de Córdoba; y el arquitecto Jorge Betolli, director del museo del Cabildo, historiador y profesor en la facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad Nacional de Córdoba.

El arquitecto Betolli habló sobre la importancia de las estatuas en en los espacios públicos y en particular la referida a Jardín Florido.

Los monumentos conmemorativos son muy importantes por que si no la memoria se va perdiendo. Los monumentos tienen un elemento disparador. Al ver una estatua uno se empieza a preguntar quién fue, qué hizo y así se conoce parte de la historia. Jardín Florido era un personaje pintoresco que no tenía más que palabras de elogio para las mujeres. Era un enamorado de la vida y el amor”, dijo el profesor universitario.

Marta Bertapelle, sobrina nieta de Jardín Florido, dijo que “la estatua es una forma de recordarle a la gente quién era Jardín Florido” y agregó que de “esta manera se mantiene activa la memoria.

A su turno, Puga apeló a su recuerdo y a algunas vivencias personales para resaltar la figura de Jardín Florido.

Jardín Florido era mucho más que piropos. Él, además de se su faceta oratoria entregaba poesías escritas y a cambio recibía unas monedas. Era una persona que pedía, pero de una manera superelegante. No te dabas cuenta que te pedía y cuando se quedaba sin poesías impresas te regalaba una flor. A mí me encantaba por que nunca escuché una agresión o algo ofensivo. Era una persona digna, amable y gentil. Era un tipo galante, una figura hermosa. Este homenaje será una estatua a la gentileza, a la galantería, a la cortesía. Es muy buiena la discusión que se dio sobre este proyecto y muy bueno el homenaje”, dijo “Marité” Puga.